Venga al Perú, caserito turista (3)

(Economía de los Mil Demonios, 15/03/2010)

Quizás deba comenzar comentando que tengo familia en Cusco.  Cada vez menos, porque de a poquitos se van trasladando a Lima, pero todavía cuento con un batallón de tíos y primos en la ciudad imperial.  Esto lo digo para que cuando lean que viajo una vez al año a Cusco, entiendan no lo hago solamente como turista, sino que además tengo la oportunidad de preguntarle a cusqueños de a pie cómo les va y cómo está la situación en esa ciudad y sus alrededores.

Hace dos años viajé a Cusco para trabajar desde allá por poco más de una semana.  Y en el tiempo que pasé ahí me planteé una misión personal: Encontrar a un cusqueño de Cusco que me dijera directamente y sin peros que estaba mejor que hace 10 años.  Y mi misión fue un fracaso.  Absolutamente ningún cusqueño estuvo dispuesto a aceptar que había mejorado él o la ciudad misma.  Ante mis réplicas de que no era posible que no aceptase que había mucho menos mendigos en las calles, que la ciudad estaba indiscutiblemente más limpia, que claramente había más comercio, etc, el argumento final tendía a ser una variación de “es que no sabes…” (acompañado de un suspiro) o “pero a qué costo” (acompañado de un silencio incómodo). …

(Resto)

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