La conveniencia de dos nuevos impuestos

(SEMANAeconómica.com, 11/1/2012)

En un mercado competitivo, los precios de los productos se definen por la interacción de la oferta y la demanda.  Puede que el precio parezca excesivo, pero a menos que haya una falla de mercado corregible por medio de una medida específica, no hay razón para que el Estado intervenga poniendo alguna clase de control o de restricción al libre comercio de estos productos.  Éste es el caso, por ejemplo, de productos que generan costos a terceros y que no son compensados por el agente que está recibiendo un beneficio de su consumo.  Digamos, los cigarrillos.  En ciertas circunstancias, el consumo del cigarrillo afecta a terceros inocentes que también aspiran los humos y se perjudican involuntariamente.  En casos como ése se justifica que el Estado intervenga para solucionar esa falla de mercado de alguna manera.  En otros casos el Estado interviene porque asume que sabe más que tú sobre lo que te conviene, limitando tu libertad de elegir.

(Seguir leyendo)

Deja un comentario