Hay esperanza, pero viene de donde no te guste

(Economía de los Mil Demonios, 09/12/2013)

Ah, el Congreso.  Tan ameno y tan entretenido.  Tan vacío cuando se discute algo que no es de interés nacional y tan lleno y alborotado cuando hay incentivo político de fregarle la vida a otro.  Y después se preguntan por qué la población los rechaza y los desprecia.  Pero no, no estoy comentando la sesión del 20 de noviembre en el que el nuevo primer ministro fue al Parlamento a ser ratificado por nuestros padres de la patria.  No, estoy hablando de esta idea mía de ir congresista por congresista evaluando si saben los costos que le generan al país con sus proyectos de ley. …

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