¿Cómo nos fue en el 2017 y qué esperar en el 2018?

Lo primero que hay que tener claro es que el 2017 ha sido un mal año para muchos de los sectores de la economía. Por supuesto que esto no es un fenómeno de apenas ese año; por el contrario venimos arrastrando varios efectos negativos desde el gobierno pasado, que el actual presidente y sus ministros han tenido que enfrentar (Gráfico 1).

Buena parte de las razones por las cuales el 2017 ha sido un mal año tiene
que ver con la tempestad política: después de todo, mucho en la economía depende de las expectativas. Con un escenario tan inestable e incierto como el de la segunda mitad del año pasado, era natural que algunas variables se vean afectadas, especialmente la inversión.

Esto es particularmente triste si se considera que en la segunda mitad del año pasado, el entorno externo ha sido favorable: los precios internacionales de los metales, especialmente del cobre, se han estado recuperando (Gráfico 2). Recordemos que estos precios cuando estaban bajos eran la excusa usada por el gobierno anterior para justificar su no tan
buen rendimiento en el campo económico.

Otro elemento importante a ser considerado es el fenómeno El Niño costero, que enfrentamos a inicios del año pasado. Las pérdidas que causó no son para ser minimizadas: el sector agroindustrial se vio fuertemente golpeado, sobre todo en el norte. Además, las pérdidas en infraestructura son bastante notables.

Este contexto traía consigo una oportunidad. Y es que las obras de reconstrucción representaban una forma de impulsar la inversión pública para apoyar a la producción nacional: después de todo, estamos hablando de un presupuesto anunciado bastante cuantioso. Lamentablemente, el inicio de estas obras se ha demorado, debido a conflictos entre el nivel nacional y el nivel regional y local del gobierno; por eso, este efecto se ha demorado. Si no logramos iniciar estas obras en el 2018, tendremos graves problemas porque se vienen las elecciones subnacionales, y estaremos obligados a esperar a que las nuevas autoridades se instalen y comiencen a retomar estos proyectos, lo cual puede tomar un par de años más.

Es importante entender que en el Perú la inversión es mayormente privada. En ese sentido, todo el esfuerzo que el Estado puede hacer para incrementar la inversión pública es limitado, si es que no se trabaja en promover la inversión privada. Esto pasa por atender los obstáculos que los distintos sectores puedan tener, los cuales en el gobierno anterior se multiplicaron. El actual gobierno no ha hecho mucho al respecto tampoco, aunque sí ha abordado algunos temas puntuales.

Por lo pronto, aun así la confianza de los empresarios en la economía nacional, como lo mide el Banco Central de Reserva del Perú (BCR), se ha empezado a recuperar muy lentamente: en la primera mitad. Pero en la primera mitad del 2017, la inversión privada había caído, de hecho, la inversión pública también, y recién hacia finales de ese año ambas comenzaron a crecer un poco. Este cambio, en tendencia en su momento, fue reportado por la prensa como el inicio de la recuperación.

Otro factor que ayudó al inicio de esa recuperación fue el retorno de las exportaciones. En la medida en la que tenemos una economía abierta que depende de la venta de nuestros productos en el extranjero, el que la economía mundial se haya estado recuperando es una buena noticia que nos afecta positivamente. No obstante, hay que tener cuidado porque esta recuperación tiene un límite. En ese sentido, es un fenómeno que deberíamos
aprovechar lo más posible porque no seguirá creciendo a ese ritmo por mucho
más tiempo. Conviene, entonces, expandir nuestra llegada al mercado global, de tal manera que podamos aprovechar mejor este nuevo contexto.

Finalmente, una última preocupación ha tenido que ver con el lento avance que ha tenido el consumo, es decir, con lo poco que estamos comprando los peruanos. Esto, por supuesto, está relacionado con el lento avance que ha tenido el incremento en los ingresos de las familias que, a su vez, tiene que ver con el empleo.

Esperemos que en lo que queda del 2018, el Poder Ejecutivo pueda trabajar de la mano del Congreso para sacar adelante las normas que la economía peruana necesita para poder alcanzar su máximo potencial.

Original en este enlace.

(Original)

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