Regreso a la oficina


Caminar de la casa de Largo Alba hasta el edificio en el que está mi oficina tomó el tiempo que le toma al sol posicionarse para dejar en claro que el día ha comenzado. En la puerta usualmente hay un par de guardias, incluso de día. Hoy no hay nadie. Tampoco hay recepcionista. Lo que sí hay son salpicones de sangre en algunas paredes. Aquí ha habido violencia. Ya tendremos que revisar las cintas de seguridad para averiguar qué fue lo que pasó. (Seguir leyendo)

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